Preparar SALMOREJO casero es muy fácil



Hoy os traigo una receta muy fresquita para el verano y muy facilita de hacer: un delicioso salmorejo. Por si no conocéis este plato, se trata de una sopa fría de tomate, que puede resultar similar al gazpacho por su aspecto, pero su sabor es distinto, ya que lleva otros ingredientes.

Si queréis hacer un gazpacho andaluz suave, haced click en el enlace y os cuento cómo.

Pero volvamos a lo que nos ocupa hoy, que es la receta del salmorejo.

Como suele ocurrir con los platos de la cocina tradicional, en cada región, e incluso en cada familia, se preparan de forma distinta. Así que aquí os voy a contar cómo preparo yo el salmorejo.

Os he comentado que se trata de una sopa fría, pero también se puede usar como ingrediente en otras preparaciones. Por ejemplo, una rebanada de pan tostado con salmorejo, aceite y lonchas de jamón está delicioso. Y, en vez de jamón, podemos añadir bacalao en aceite, anchoas... ¡lo que se nos ocurra!

También podemos usarlo para preparar estos increíbles cogollos con salmorejo.

Y ya, sin más, os cuento cómo prepararlo:


INGREDIENTES


  • 1 kg de tomates rojos maduros
  • 1/2 pieza de pan (más o menos 50 gr)
  • 2 huevos duros
  • 1 diente de ajo pequeño (o medio si es grande)
  • Vinagre de vino blanco
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Taquitos de jamón serrano


Como es un plato que se sirve muy frío, si tenemos los ingredientes previamente en la nevera, tardará menos en coger la temperatura adecuada tras su preparación. Si no, habremos de prepararlo con suficiente antelación.


PREPARACIÓN


Lavamos y pelamos los tomates.

Batimos muy bien los tomates con el pan, 1 huevo duro (pelado, se entiende), el ajo, un chorrito de vinagre y sal al gusto. Hemos de obtener una mezcla homogénea y sin grumos.

A diferencia del gazpacho, no se le añade agua. Si nos queda excesivamente espeso, es que nos hemos pasado con el pan, así que podemos añadir algún tomate más. Pero siempre recordando que la textura del salmorejo debe ser más espesa que la del gazpacho (el gazpacho se puede beber, el salmorejo es para tomar con cuchara).

Corregiremos de sal, si es necesario, y reservamos en la nevera.

Serviremos muy frío, en plato o cuenco, adornado con un chorrito de aceite de oliva y taquitos de jamón y huevo duro picado (habremos reservado el otro huevo duro para este fin).

Bueno, pues ya habéis visto lo fácil que es preparar un salmorejo fresquito en casa, que no tiene complicación ni misterio.

Pero contadme, ¿vosotros sois más de salmorejo o de gazpacho?

Y si os ha gustado esta receta, recordad que podéis compartirla muy fácilmente en vuestras redes sociales favoritas, con los botoncitos que hay aquí abajo.


Besitos y... ¡hasta el próximo post!

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