Cojín con bolsillos


Como ya bien sabéis, a mí no me gusta cocinar... Pero, además, detesto coser. Al menos, de cocina sí tengo una ligera idea, pero es que de costura... pegar botones y poco más. Ahora bien, a cabeza dura no me gana nadie.

Me volví loca buscando por las jugueterías un puzzle para que mi hijo de 2 años aprenda a abrir y cerrar distintos tipos de cierres (para que empiece a acostumbrarse a vestirse y desvestirse solito). Lo único que encontré fue, en Imaginarium, una cosa que más o menos se parecía a lo que buscaba, pero el precio me pareció desorbitado para lo que era. Así que me pasó por la cabeza esa peligrosa idea de "esto lo hago yo". E igual que ejerzo de fontanera amateur (porque "para qué voy a llamar a un fontanero, si eso lo hago yo... no sé hacerlo, pero seguro que el chico de la ferretería me explica cómo"), pues me fui a la mercería que hay debajo de mi casa y compré lo que se me ocurrió para hacer este cojín. El diseño surgió sobre la marcha.

Os voy a contar cómo lo he hecho, por si lo encontráis útil. Sé que no se come... pero bueno...



He usado:
  • 4 lienzos de fieltro: 2 rojos, 1 verde claro y 1 verde oscuro. Las medidas son 23 x 30 cm cada lienzo.
  • 1 botón grandecito
  • 1 trozo de belcro
  • 1 cremallera
  • 1 broche de imán (como los de los bolsos)
  • 1 cordón de zapatos

He cortado el fieltro rojo y he cosido los bolsillos, cada uno con su cierre correspondiente. Son bolsillos independientes y completos (como monederitos). Los pespuntes los he hecho con hilo de bordar Anchor de distintos colores (usando las 6 hebras a la vez). Me han sobrado unos trozos de fieltro rojo.

Después, he cosido los bolsillos en los lienzos de fieltro verde.

Ahora toca montar el cojín. Hay que unir los dos lienzos de fieltro verde entre sí. Para hacer la costura más fuerte y que no se escape el relleno, primero lo he cosido del revés (dejando un hueco sin coser más o menos del tamaño de mi mano, para rellenarlo). Después, le he dado la vuelta, como un calcetín, y le he hecho un pespunte, también con hilo de bordar.

Para rellenarlo, compré en una tienda de chinos un relleno de cojín, lo abrí y usé la cantidad de relleno que me hizo falta para que el cojín quedara mullidito, metiéndolo y apretando por el agujero que he dejado.

Finalmente, se cose ese hueco con el mismo pespunte que hemos usado para el resto del contorno del cojín (para que se note lo menos posible) y... ¡listo!

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